jueves, 30 de julio de 2009

NO SÓLO PORQUE NOS HA LLEGADO CARTA...

Hace unos días atrás nos ha llegado una carta de Carlos Leppe, solicitando nuestros espacios públicos para reproducir, acopiar y reunir un debate que ya ha sido publicado en la prensa, pero que no por ello deja de ser importante de exponer y así abrir una discusión necesaria, sobre un asunto de interés común: La Trienal de Chile, como acción representativa de un estado de las cosas. Con esta nominación deseamos explicitar no sólo molestias y malestares, sino más bien el asumir que no podemos ser irresponsables y quedarnos protegidos en los relatos de pasillo, los comentarios entre cuatro paredes o los dimes que te diré.

La Trienal es y ha sido un asunto importante para el circuito del arte nacional, es nuestra iniciativa, nuestra primera ambición de construir un sistema curatorial internacional, más allá si estamos convocados, si somos "amigos", conocidos, o claramente lejanos: todos y cada uno de nosotros estará representado en cada uno de los relatos que se están promoviendo. Este es el fundamento del enrarecimiento del campo, fundamentalmente porque hay varios asuntos en tensión, y ya se hace necesario el evidenciarlos.

Porque el tema no pasa por quiénes han sido convocados, o quiénes son los co-curadores, o cuántas personas están contratadas, o quién quedó y cuánto se le asignó. No. El asunto tiene que ver con la puesta en conocimiento y valoración de quienes son los sujetos, agentes, mediadores y productores que accionan el campo de las artes visuales nacionales hoy.
Bueno, volvamos. Entonces y luego de esta introducción al debate, publicamos en extenso la carta de Carlos Leppe enviada a Ticio Escobar, explicitando su renuncia a Trienal de Chile, y con esto dejamos abierto el debate:
BAJADA SOBRE CORRIENDO DE LA TRIENAL

Estimado Ticio,

Tú, mejor que nadie sabe que una obra realizada en un contexto determinado puede ser re-hecha bajo nuevas condiciones de circulación. Me refiero al trabajo Proyecto de demolición de la cordillera de los Andes- exhibido en el CAYC de Buenos Aires en el año 1984, que Roberto Amigo me pidió re editar a partir de un material fotográfico perteneciente al fotógrafo argentino, y amigo suyo, Facundo de Zubiría.

Quienes conocen mi obra saben que soy un tipo obsesivo en la reingeniería de cada una de ellas. Esa es una de las características de mi trabajo. Me importaba experimentar al menos un gesto de torsión interna que hiciera estado de las condiciones de re-elaboración a que el contexto del Bicentenario exige de la obra..

Es de una gran ingenuidad pensar que se me pueda solicitar una pieza para ilustrar un guión curatorial para comodidad y conveniencia de un curador, más aún cuando no hay que buscar demasiado en Chile para saber que mi obra precede en muchos aspectos las actuales reflexiones sobre territorio y nación que la exposición de Roberto Amigo supone, por el relato oral que él mismo me hizo frente al curador y artista Osvaldo Salerno. Solo puedo decir que es una lástima que no haya habido contraparte en esta discusión.

No entraré en detalles sobre la diplomacia de Roberto Amigo. El tono de su última solicitud no contempló posibilidad alguna de trabajo colaborativo y en esa medida le hice entender que frente a su disposición y a mi manera de concebir las relaciones entre un curador y un artista, rechazaba la invitación a participar en la exposición .

Una cosa lleva a la otra. En medio de todo esto, un día encendí el televisor y no pude evitar que cayera sobre mí el aluvión verbal de la ministra Urrutia sobre la Trienal. Fue demoledor constatar que el empleo de un innominado léxico paranoico banalizaba a tope los ejes de trabajo que yo conocía sobre como iba a ser la Trienal.

Ahí caí en cuenta de que la trienal ya era un transformer.

En el fondo, lo que la ministra hacía era reducir la mesada de la Trienal, tratando a la plana mayor del arte chileno como si fuera un infante carenciado en situación de demanda extrema. En otras palabras, la ministra rebajaba las densidades de tus propios conceptos, borrando todos los matices y obstruyendo el acceso a las zonas perdidas de nuestra memoria del arte. Es como si dijera " l¨Etat c´est moi, mes enfants", parada arriba de una silla.

Ticio, la percepción generalizada en el mundo del arte es que la Trienal ha sido desmantelada y reformateada en las oficinas fiscales por unos operadores y lobbystas que te han convertido en un rehén político. Te han secuestrado en esta selva chilena de arribismo y de maltrato. Desde el lugar que ocupo en la escena del arte, me duele que no hayan respetado la complejidad de los conceptos que tu has puesto a circular largamente en el debate crítico latinoamericano. No me cabe en mi atribulada cabeza que una situación así haya tenido lugar.

El respetado Fernando Castro me invitó a realizar un proyecto en el MAC, en el marco de su exposición Terremoto de Chile. Pero desgraciadamente no hay línea de continuidad entre esta inteligente propuesta - que desde su referente literario de origen ya constituye un desafío incomparable- y el discurso del reduccionismo y de la censura encubierta que ha adquirido caracteres de extorsión por la vía de un financiamiento siempre condicionado.

Para esta exposición, me basé para la formulación de mi proyecto, en el trabajo pictórico de Matta realizado en 1970, en Santiago de Chile, cuando pintó las arpilleras en el hall del Museo de Bellas Artes. Matta lo homologó a un muro de adobe de las casas de inquilinos, donde la gente podía escribir garabatos y sueños de la nueva época que se abría. Lo interesante es que Matta no solo pinta en ese momento sobre arpillera preparada con barro y yeso y paja, sino que también hace el contrapunto de las telas pintadas sobre terciopelo azul.

Mi propuesta para el MAC era, entonces, construir un muro de adobe que tapiara el frontis y acceso al museo, de modo que se pudiera ingresar a él sólo por un pequeño vano de proporciones de una puerta de vivienda básica.

El asunto es el siguiente: así como me propuse re-escenificar mi trabajo en el MNBA, con Proyecto de demolición de la cordillera de los andes, en el caso del MAC oponía tanto la artificialidad de la demolición como la “constructibilidad” de los soportes de pintura, para que actuaran como un símil forzado de los muros convertidos por el discurso de Matta en el "pizarrón del pueblo".

La cordillera desmantelada se conectaba con la edificación acromegálica de un cierre de bloques de adobe, perteneciente a la arquitectura campesina chilena. De esta manera, el trabajo del MNBA se debía entender en relación especular con el trabajo del MAC , al punto que no existiendo el primero, el segundo ya no tenía sentido ser montado. La tensión había desaparecido. La verdad es que al interior de la producción de la trienal nadie entendió que ambas propuestas estaban conectadas en el territorio santiaguino; nadie entendió la relación de ambas arquitecturas, porque la piedra era el inicio formal de la demolición metafóricamente mencionada en el trabajo de 1985.

No haré consideraciones sobre el estilo burocrático de trabajo que ha mostrado Roberto Amigo, quien a partir de una respuesta técnica del museo objetando mi propuesta -que consistía en la extracción, traslado y localización de un bloque monumental de roca cordillerana para ser trasladada a una sala del museo, con la consiguiente documentación del proceso-, no se dio el tiempo para buscar conmigo una alternativa a lo inicialmente planteado.

Para terminar, solo te puedo decir que me afecta profundamente que la dinámica reductora de los burócratas prevalezcan sobre tu discurso y sean causa de su desactivación. Aquí, la indagación en los límites del arte, como propuesta inicial de la trienal, ha sido gravemente averiada. ¿Pero cómo fue posible llegar a esta situación? Imagino que siempre habrá razones demasiados razonables para explicar lo inexplicable, como diría la Richard; pero así estamos. No se puede sostener una trienal con este nivel de hundimiento público. La ministra, al final, es la sepulturera comunicacional del arte chileno.

No es justo que los esfuerzos de tanta gente por instalar la idea de una trienal como un gran proyecto de desarrollo social y cultural, se vean desnaturalizados por esta situación de desmantelamiento progresivo que atenta contra la consistencia de la escena de arte chilena, desactivando logros que ésta ya había alcanzado.

Comprenderás, estimado Ticio, que bajo éstas condiciones no me es posible participar en la trienal.

Carlos Leppe.

sábado, 6 de junio de 2009


studio ACA arteBA'09




Invitados por Fundación arteBA participamos en la versión 2009 de la Feria Internacional de Arte de Buenos Aires, realizada entre el 22 y 26 de mayo, recién pasado. Esta invitación nos permitió disponer de manera gratuita con un stand de 25 mt2, sin fines de lucro, al interior de la feria. Sin lugar a dudas que ha sido una gran oportunidad, y desde ese lugar trabajamos nuestra propuesta editorial, teniendo como objetivo desarrollar una actividad vinculante para las artes visuales chilenas y, en especial, para nuestros artistas, teóricos, académicos, curadores, gestores y galeristas.


Así, nuestro directorio y consejo, más asociados, cercanos y todos los que desearon colaborar, privados e institucionales, interesados en participar de esta iniciativa gremial, privada e independiente, comenzamos hace más de un año a trabajar en un programa que diera cuenta de nuestros circuitos, relaciones, vinculaciones y participaciones, junto a una agenda política que sustentó nuestro accionar. De este modo, se decidió organizar un equipo editorial, invitando a un editor, lo cual refrescaría nuestras propias discusiones, entregando una mirada: porque eso es una propuesta narrativa, ya sea en soporte impreso, puesta en escena o teórica, siempre es una mirada sobre el estado de las cosas; y en conjunto con Camilo Yánez, logramos levantar una representación importante, valiosa, la cual ha generado movimiento en nuestro circuito y para lo cual fue realizada.


studio ACA arteBA’09 fue diseñado como una plataforma de vinculación donde se sustentaron tres acciones:

Espacio de exhibición de una actualizada y completa selección de publicaciones: catálogos, revistas, libros, antologías, monografías, en formato impreso y/o digital, que luego fue donada a espacios, curadores e investigadores visuales interesados en, e interesantes para nuestras investigaciones visuales. Este material fue recolectado durante cuatro meses, logrando exportar a Buenos Aires cinco metros cúbicos de líneas editoriales teóricas y visuales, sobre los distintos modos y operaciones investigativas que realizan nuestros artistas contemporáneos. La DIRAC, del Ministerio de Relaciones Exteriores, fue nuestro auspiciador en esta acción, y quiénes nos entregaron su entera confianza desde hace más de un año, cuando llegamos a la oficina de Emilio Lamarca con el proyecto en borrador. Este fue nuestro primer apoyo económico.


Programa de conversaciones, donde realizamos seis encuentros entre artistas, curadores, galeristas, gestores y teóricos chilenos con sus pares latinoamericanos, invitados y visitantes a este encuentro de las artes visuales contemporáneas. Estas conversaciones están siendo editadas y estarán a disposición de todos en youtube, nuestra web y blog, junto a la plataforma digital de Jorge Sepúlveda, quién nos contactó solicitando esta relación estratégica. Pero estos programas no habrían sido realizados sin el auspicio de UNIACC, quienes no sólo apoyaron con equipos profesionales, y toda la infraestructura tecnológica para hacer posible nuestra idea, sino que nos dio la posibilidad de trabajar con André Egger, quien más que nuestro ojo, fue quién dio cuerpo real y concreto a lo que era sólo una buena idea. Por otro lado, las conversaciones preliminares y toda la negociación no habría llegado a buen puerto sin la complicidad de Andrea Josch y Alfredo Santibáñez. La producción de la puesta en escena pudo realizarse gracias al apoyo económico del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, CNCA; en la cual también colaboró la empresa privada chilena alfombras WOOL, y la argentina Manifesto. También la DIRAC apoyó con el financiamiento de pasajes y estadía de nuestros dos artistas asistentes: Fernanda Urrutia y Javier González, quienes junto a Isabel Ipinza fueron quienes soportaron el trabajo fuerte y sistemático del día a día, sin mediar asunto, ellos siempre estuvieron ahí.


ACAVOZ
Se lanzó el primer número de ACAVOZ, en formato diario con un tiraje de 14.000 ejemplares, distribuido en arteBA’09, como número especial editado por Camilo Yánez. Esta nuestra primera publicación es un ejemplo, o por lo menos así fue construido, de una línea editorial clara, evidente, realizada para y por artistas, curadores, teóricos, investigadores, galeristas y gestores, tanto privados como institucionales, representativos de las artes visuales contemporáneas chilenas. La impresión de ACAVOZ se realizó gracias al apoyo y confianza que depositó María José Fontecillla, como Directora Ejecutiva de Trienal de Chile, quien respetó y comprendió, como gesto fundamental, nuestra línea editorial, todo lo cual quedó concretado en el incerto a doble página completa, de la programación de Trienal de Chile.

Sin lugar a dudas, que el trabajo fue mancomunado y compartido con Camilo Yánez, actual co-curador de la Bienal del Mercosur, nuestro directorio y consejo, con quienes conformamos un equipo productivo importante. Pero también estuvieron ahí artistas y curadores a quiénes les solicitamos su mirada, acotada, sintética, sin pretensión teórica fundacional, sino más bien, haciendo el ejercicio inverso, en tanto se trataba de un “diario”, formato y tiraje masivo de por medio, alejándose de la publicación de distribución académica, en tanto es un especial realizado para la feria de arte contemporáneo arteBA, y es la publicación del gremio de artistas contemporáneos chilenos, bajo un estado de las cosas y con una línea editorial, gestos democráticos importantes para nuestra mirada. Así, Paz Aburto, Viviana Bravo, Joaquín Cociña, Justo Pastor Mellado, Catalina Mena y Demian Schopf fueron nuestros cronistas gratuitos, generosos, y aplicados, cada uno desde su lugar, cada cual con su narrativa. De este modo, con los relatos en la pantalla, fuimos construyendo una línea narrativa visual, la cual debía ir pasando por los distintos momentos que constituyen nuestro circuito del arte chileno contemporáneo ayer, en mayo del ’09. Cada imagen, cada trabajo fue seleccionado por su propio relato visual, y cómo hablaba con el todo del diario. ACAVOZ es un todo editorial, cuya impresión y traslado a Buenos Aires fue auspiciada por Trienal de Chile, y en cuyos contenidos comerciales se les entregó espacio a los otros muchos colaboradores económicos que hicieron posible studio ACA arteBA’09.


Así, se presenta esta invitación como una oportunidad para que las artes visuales nacionales contemporáneas difundan su producción editorial sobre temas comunes, al mismo tiempo que se vinculen los sujetos y agentes chilenos presentes. Bajo las nuevas presidencias, junto a otros directores y consejeros, se levantarán propuestas editoriales para otras iniciativas, otros studio ACA y ACAVOZ, con otra mirada sobre igual campo visual.